Noviembre 2012

Millones de mujeres a lo largo de la historia han participado de las luchas y reivindicaciones sociales a lo largo del mundo, incluso muchas de ellas iniciándolas o abanderándolas. El papel de las mujeres en la defensa de los derechos humanos en las distintas partes del mundo es innegable y América Latina no es una excepción, como tampoco lo es Guatemala. Así, el rol jugado por las mujeres en materia de los derechos a la verdad, la justicia y la reparación y, especialmente, en la búsqueda de los desaparecidos y desaparecidas por las dictaduras militares, han sido algunos de los espacios donde más se ha evidenciado esta situación, siendo especialmente conocidas las madres y abuelas de la Plaza de Mayo en Argentina, o en el ámbito nacional, el Grupo de Apoyo Mutuo (GAM), la Asociación de Familiares de Detenidos-Desaparecidos de Guatemala (FAMDEGUA) o la Coordinadora Nacional de Viudas de Guatemala (CONAVIGUA).

También importante y reseñable es el papel impulsor de las mujeres rurales en la defensa de los derechos ambientales, así como el derecho al agua y al territorio, pudiendo señalarse como ejemplo a Mamá Maquín. Y, por supuesto, es también indudable y casi exclusivo, el rol que han desempeñado en la defensa de los derechos de otras mujeres, rompiendo en muchos casos con su papel de víctima pasiva para transformarse en una activa defensora de los derechos humanos.

Sin embargo, se ha escondido su importante papel el las luchas sociales y sus liderazgos; se han minimizado sus inmensos aportes a los movimientos de resistencia y de derechos humanos, especialmente cuando su trabajo se realizaba a favor de los derechos de las mujeres, el cual, además, ha sido frecuentemente menospreciado. Igualmente, ha sido negada la violencia que ha sufrido y la relación de ésta con los siglos de sistemas de dominación que han sometido a las mujeres y sus invaluables resistencias. Así, su muerte o desaparición, la violencia sexual, físico y/o psicológica que han sufrido y sufren las mujeres por participar en la defensa de los derechos humanos y en las protestas sociales, ha quedado enunciado como parte de la violencia política, escondida tras la violencia común o generalizada o, peor aún, normalizada y hasta justificada, siendo también ignoradas las verdaderas causas de éstas y pasando por alto que este tipo de situaciones responde a la continuidad de la violencia sexista que padecen las mujeres desde el inicio de los tiempos.

Atendiendo a todo esto, la Unidad de Protección a Defensoras y Defensores de Derechos Humanos – Guatemala (UDEFEGUA) participó desde su inicio en la realización del diagnóstico de situación de las defensoras de derechos humanos en el área mesoamericana, que dió origen a la Iniciativa Mesoamericana de Defensoras de Derechos Humanos (conformada por la Colectiva de Mujeres de El Salvador, el Consorcio para el diálogo y la equidad parlamentaria de Oaxaca, Asociadas por lo Justo -JASS-, la Asociación para los Derechos de la Mujer y el Desarrollo -AWID- y UDEFEGUA), de la que posteriormente surgió la Red Guatemalteca de Defensoras de Derechos Humanos. De este modo y retomando los aportes que han brindado las discusiones en estos espacios, así como las experiencias desarrolladas en materia de formación de seguridad en el marco del partenariado con Protection International en el desarrollo de acciones de apoyo psicosocial a mujeres defensoras de los derechos humanos y la verificación de casos, UDEFEGUA ha asumido el reto de tratar de recoger toda esta discusión para lograr impulsar prácticas y estrategias de protección a las mujeres que defienden derechos humanos en el país.

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