San Luis Río Colorado, Sonora: El 11 de junio de 2014, la defensora Martha Solórzano  recibió una llamada de un joven diciéndole “que sabía que no le tenía miedo a los policías y que si le ayudaba porque su hermano estaba en la  cárcel muy golpeado… porque los policías lo habían golpeado mucho y a 3 jóvenes más…”.

A  la reunión en  la casa de la  defensora arribaron el joven,  su mamá y  las esposas  de  los  otros  dos  detenidos,  le  relataron  que  habían  sido  detenidos  por  policías  municipales el  domingo  anterior como  a  las  2  de  la  mañana  diciendo  que  andaban  en  un  carro  robado y que erar integrantes de una banda de roba  carros, se  los llevaron a un canal que está entre  los  limites  de  Sonora  con  Baja  California,    ahí  estuvieron  golpeándolos   salvajemente  por  varias horas, amarrándolos por los pies y aventándolos al  canal, pateándolos y arrastrándolos con  el carro amarrados.

Ante  tal  situación,  planearon  realizar  una  protesta  el  sábado  14  de  junio aprovechando la visita del Gobernador  Guillermo Padrés  para la celebración del 75 aniversario de  la ciudad de San Luis Río colorado.

Acudieron  la  defensora  y  los  familiares  con  cartulinas  blancas,  en  el  lugar  empezaron  a  escribir  mensajes  que decían  ”cárcel para policías corruptos… fuera policías violadores…” Al  darse cuenta, uno de los policías se acercó para reclamarle por qué tenía esas cartulinas,  minutos  después llegaron 15 policías más con la intención de quitárselas. Al percatarse de eso la defensora  les  comentó  a  sus  acompañantes  que  se  retiraran  porque  los  iban  a  maltratar,  corrieron  hacia donde  estaban  las  tarimas,  había  muchos  periodistas,  una  persona  del  canal  66  de  Mexicali  la  comenzó a entrevistar y documentó el hostigamiento de los policías.

Al concluir el evento, la defensora intentó mostrar sus cartulinas al Gobernador pero los policías la  comenzaron a  “jalonear”  impidiéndole el paso.  Después  de media hora  logró acercarse  al Gobernador y lograron  que pudiera  leerlas, la saludó  desde  su  lugar  haciéndole  una  señal  que  lo  esperara.  Transcurrieron  tres  horas  más  entre  “jaloneos”  y  gritos de los policías que la amenazaban que la iban a llevar detenida. Al concluir el discurso el Gobernador, los  policías  manosearon  a  la  defensora  y  le  comenzaron a jalar, por lo que los  asistentes comenzaron a gritarles a los policías que las soltaran  por lo que decidieron irse del lugar.

Las  víctimas   declararon lo que sufrieron pero no realizaron ninguna denuncia.    La   defensora  recibió  un mensajes de muerte.